El pasado sábado 6 de junio de 2026 dejamos a un lado partituras, ensayos y atriles para disfrutar de una de esas jornadas que fortalecen los lazos que nos unen más allá de la música. Como ya es tradición al finalizar el curso, nos reunimos para celebrar juntos un día de convivencia en el magnífico campo de nuestros compañeros Lola y Pepe, a quienes queremos agradecer su generosa hospitalidad y el cariño con el que nos acogieron.
La gastronomía fue una de las grandes protagonistas de la jornada. Nuestro compañero Ildefonso volvió a demostrar su maestría culinaria preparando una espectacular paella que hizo las delicias de todos los asistentes. A ella se sumó una auténtica muestra de talento gastronómico coral: las exquisitas carrilleras de Alicia, el ya célebre paté de sardinas de Antonio, el hojaldre de queso de José Manuel, las apreciadas morcillas de Guadalupe y de Burgos, chistorra, gazpacho, empanada de bacon y dátiles, quiche y una interminable variedad de tartas y dulces que hicieron imposible resistirse a repetir.
Pero si la comida fue excelente, el ambiente fue aún mejor. La música no podía faltar en una reunión del Coro Vocalis, y la guitarra de Miguel Ángel Bas se encargó de poner la banda sonora a la tarde. Con su habitual entusiasmo y un repertorio prácticamente inagotable, consiguió que todos termináramos cantando, bailando y compartiendo momentos de alegría que quedarán en nuestra memoria durante mucho tiempo.
Además, esta jornada tuvo para todos nosotros un significado muy especial porque pudimos contar con la presencia de nuestros queridos compañeros José María y Asun, dos de los miembros más veteranos y apreciados del Coro Vocalis. Tras varios meses especialmente difíciles por cuestiones de salud, fue una enorme alegría volver a compartir con ellos una jornada de convivencia, conversación y buen humor. Verlos disfrutar de nuevo entre nosotros, participando de la vida del coro y compartiendo tantos momentos entrañables, fue sin duda uno de los mayores regalos del día. Su presencia añadió una dosis extra de emoción a una celebración ya de por sí muy especial y nos recordó que Vocalis es mucho más que un coro: es una gran familia.





La celebración se prolongó hasta bien entrado el anochecer entre conversaciones, risas y canciones. Fue una oportunidad magnífica para desconectar de las exigencias de los ensayos y de los conciertos, y reconectar con esa dimensión más humana, cercana y divertida que también forma parte de la identidad de nuestro coro.
Porque Vocalis no es solo un grupo de personas que cantan juntas. Es también un grupo de amigos que comparte experiencias, ilusiones y momentos como este, que nos recuerdan que la música comienza mucho antes de subir al escenario y continúa mucho después de que termine el último aplauso.
¡Gracias a todos por hacerlo posible y feliz verano coral!
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